Tanto en los siglos XVI, XVII, como en los sucesivos siglos modernos, la sociedad es estamental. Esto tiene su base en el pensamiento eclesiástico (se asemeja a la imaginaria sociedad de los ángeles).
La sociedad se divide en los tres estamentos, nobleza y clero que gozan de privilegios fiscales, juridicopenales y sociales y el estado llano, obligado a llevar el peso del trabajo. Esto se refleja en el en la obligación del pago de los pechos y tributos personales (de ahí que se llamen pecheros). Por encima de todos estaba el rey como poder supremo.
A su vez cada estamento estaba dividido por clases habitualmente diferenciadas por el poder adquisitivo. Así encontramos alto y bajo clero o mercaderes y artesanos.
La pertenencia a una corporación era fundamental en la sociedad, ya que dotaba de identidad a los individuos. Esto se refleja en la pertenencia a familias a través de su linea de sucesión, y en el linaje que abarca la trayectoria de varias familias. La familia se constituía como un elemento de ayuda mutua y apoyo económico y social.
El individuo también se agrupa en gremios. Estos le dotan de identidad social y al mismo tiempo defienden su trabajo, económicamente o le conceden un poder caritativo.
Asimismo a través de las corporaciones y estamentos se establece una gran diversidad jurisdiccional, con lo que la le yes que regían a la nobleza eran distintas que las del clero o las de la corporación militar.
Una de las formas de expresión de poder mas evidente de los estamentos privilegiados era la posesión de señoríos. El señorío supone el dominio hereditario sobre tierras y las personas que allí habitan,dado por el rey a nobles o clérigos como pagos o recompensas por servicios prestados. Similar al feudo, el señor acumula jurisdicción, rentas y propiedades. Es una institución propia de la Edad media y la Edad Moderna en España y desaparece en las Cortes de Cádiz a inicios del siglo XIX. Hemos de distinguir varios tipos de señorío:
el señorío territorial, en el que el señor está vinculado a una tierra que, o bien trabaja de manera directa con sus siervos, o bien cede a campesinos a cambio de unas rentas (en especie, dinero o trabajo); y el señorío jurisdiccional, en virtud del cual el señor tiene una serie de concesiones de tipo judicial y político, que son una fuente de poder (nombra a las autoridades locales, ejerce la justicia, cobra tributos).El campesino sujeto a señorío territorial era un siervo sin libertad personal, mientras que el que sólo lo está a un señorío jurisdiccional es un vasallo del señor. El grado de sometimiento al señor varía en función de la época, del territorio y del tipo de señorío. También depende de quién es el señor y, así, podemos distinguir entre señoríos eclesiásticos y laicos. Entre los primeros destacan los de abadengo (en manos de monasterios y conventos) y los de las órdenes militares; entre los laicos, los de realengo que son del rey (incluyendo las ciudades con fueros, que a su vez son señores de grandes zonas rurales) y los solariegos los de la nobleza.
Otra cuestión fundamental en esta forma de distribución de la propiedad eran las rentas señoriales a las que tenia derecho el privilegiado poseedor de la propiedad. Esta rentas se dividen en:
1. Rentas señoriales, percibidas por el señor del señorío solariego.
2. Rentas enajenadas a la corona, son los tributos o impuestos que deberia recibir el señor. Destacan la alcabala y los derechos de portazgo o almojarifazgo.
3. Rentas de bienes mostrencos y ab intestatos, los señores se agencian los bienes abandonados. El primer termino se refiere al ganado no reclamado por su propietario y el segundo a los bienes de difuntos que fallecen sin herederos, siempre dentro del régimen señorial.
4. Rentas propiamente señoriales, son aquellas que proceden delos derechos jurisdiccionales, es decir, aquellas que pagaba el vasallo como reconocimiento de señorío.
Al mismo tiempo, una parte considerable de la tierra es de “manos muertas”, lo que conlleva a que sea propiedad de una determinada familia o institución generalmente eclesiástica y se produzca el mayorazgo, que trata de preservar los bienes de una determinada familia lo que impedía al propietario enajenar total o parcialmente las tierras y por lo tanto poseer plena propiedad sobre ellas ya que las leyes del mayorazgo se lo impedían. El primogénito heredero podía aumentar el patrimonio, pero nunca menguarlo, lo que le convertía en mero administrador del mismo.
Por ultimo pese a haber gran desigualdad social debido a los estamentos, dentro de ese conglomerado de sectores sociales también tenía cabida la movilidad entre clases sociales aunque el nacido no fuera hijo de nobles. A través del poder económico se podía ascender socialmente como por ejemplo la compra de títulos nobiliarios por parte de mercaderes.
Una de estas personas fue Juan de Figueroa, que hizo riqueza en sus negocios con la hacienda y tras fundar el monasterio de la Concepción en Valladolid sus descendientes llegaron a ser Marqueses de Valverde o Melchor de Herrera, gran prestamista de la Corona, accedió al titulo de Marques de Auñón a través del dinero. Un caso mas extraño fue el de Francisco Aguado, que siendo de procedencia muy humilde, llego a ser obispo de Astorga.
Esta dinamización social se hizo evidente también en el resto del mundo ya que algunos españoles de principios del siglo XVI eran grandes viajeros. Así, por ejemplo, debido a los negocios mercantiles en Flandes se hizo notar la presencia de burgaleses. Esto sucedió con Juan López de Calatayud que se caso con Ana Garcés, perteneciente a una influyente familia de Amberes.
También en Castilla encontramos en la época una nutrida red de agentes italianos o mercaderes flamencos,
Observamos por lo tanto que toda Europa estaba integrada por una serie de contactos personales por los que discurría el dinero, los productos y la información.
Fuente: apuntes Historia I
Blog de los alumnos del Grado de Geografía y ordenación del territorio en el que se hace un seguimiento de la asignatura Historia I impartida por el profesor David Alonso García
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lunes, 19 de diciembre de 2011
Los caminos reales españoles en los siglos XVI - XVII
![]() |
| Mapa Villuga |
Se conocen los
caminos que existían en estos siglos debido a los “Repertorios de Caminos” o
guías del viajero.
El más importante es el “Repertorio de todos los Caminos en el que hallarán
cualquier viaje que quieran andar muy provechoso para todos los caminantes” cuyo autor es Pero Juan de Villuga. Esta guía se publicó en Medina del Campo, en 1546,
contenía un total de ciento treinta y nueve itinerarios que equivalían a
alrededor de 18.000 Km. Estos caminos recuerdan en numerosas ocasionas a las
calzadas romanas ya que coinciden en su trazado.
Es
notable la mayor densidad de caminos que existe en el centro de España ser debido a su mayor
expansión económica y demográfica así como la nueva red de caminos en el País Vasco,
zona que fue escasamente colonizada por los romanos
También
es importante señalar que, con el paso del tiempo, las comunicaciones de los
puertos mediterráneos con el interior, abandonan el recorrido costero debido
posiblemente, al peligro de sufrir ataques por parte de los piratas que
asediaban las costas españolas.
En
ninguno de los “Repertorios”, se detallan las características técnicas de los
caminos, por lo que hay que acudir a las relaciones de viajes para tener una idea de cómo eran; no estaban
pavimentados, y en ocasiones ni siquiera tenían un trazado fijo estando en la
mayoría de los casos abiertos sobre el terreno natural .Eran caminos que, en
tiempos de lluvia y nieve, se volvían muy dificultosos, sobre los que el
tráfico, tanto de personas como de mercancías solo podía generalmente hacerse a
caballo.
![]() |
| Camino Real en el Valle de Mena |
Aunque en la época de los Austrias se
construyeron numerosos puentes eran insuficientes, y en la mayoría de los casos
el paso de los ríos había de hacerse sobre vados, lo que dificultaba mucho más
los viajes, haciéndolos peligrosos en las épocas de crecidas.
La
construcción de tramos de calzadas nuevas, como la reparación de éstas, correspondían
a los municipios por los que pasaban, y sólo en el caso de obras de gran envergadura
podían convertirse en responsabilidad del Consejo Real. Esta institución, se
encargaba en este caso de la autorización, así como de administrar las
contribuciones especiales para sufragar las obras, que incidían sobre los
municipios afectados.
En
1610 el portugués Juan Bautista Labaña, recibió el encargo por parte de la
Corona de cartografiar la Península Ibérica en su obra “Itinerario del Reino de
Aragón”.
Fuentes:
www.ingenierosdelrey.com/articulos/caminos/caminos_reales.htm
miércoles, 14 de diciembre de 2011
LA CRISIS DEMOGRÁFICA Y ECÓMICA DEL SIGLO XVII
En el siglo XVII Espaňa sufriò una reducciòn muy grave de la poblaciòn, que pasò de 8 millones de habitantes en 1600 a 7 miliones en 1700. Fueron varias las causas de la disminuciòn demográfica: la migraciòn al nuevo continente, las pérdidas poblacinales ocasionadas por las guerras, la expulsiòn de los moriscos y las epidemias que asolaron el país.
La agricultura sufriò una grave recesiòn como resultado de la despoblaciòn rural, mientras aumentaban los impuestos sobre los campesinos. Muchos de ellos tuvieron que abandonar el campo para irse a vivir en las ciudades como mendigos. También se redujo el número de cabezas de ganado, debido a la sequedad de pastos y las diversas guerras peninsulares. La industria y el comercio padecieron una profunda recesiòn, lo que se debía a la competencia de rpoductos extranjeros y al escaso poder adquisitivo de una poblaciòn española cada vez más empobrecida. Por otro lado, la demanda de productos agrariaos y manufacturados por parte de las colonias americanas disminuyò, dado que esos territorioa ya conseguían una autosuficiencia con sus propios productos.
Se agotaron muchas minas americanas. Como consecuencia de ello, la disminuciòn de metales preciosos recibidos en la metròpoli agravò la situaciòn de las finanzas públicas, que ya estaban muy debilitadas por los gastos de la corte y las constantes guerras. Ni el aumento los impuestos ni las constantes devaluciones de la moneda pudieron salvar a la Hacienda Real, que entrò en bancarrota varias veces.
La agricultura sufriò una grave recesiòn como resultado de la despoblaciòn rural, mientras aumentaban los impuestos sobre los campesinos. Muchos de ellos tuvieron que abandonar el campo para irse a vivir en las ciudades como mendigos. También se redujo el número de cabezas de ganado, debido a la sequedad de pastos y las diversas guerras peninsulares. La industria y el comercio padecieron una profunda recesiòn, lo que se debía a la competencia de rpoductos extranjeros y al escaso poder adquisitivo de una poblaciòn española cada vez más empobrecida. Por otro lado, la demanda de productos agrariaos y manufacturados por parte de las colonias americanas disminuyò, dado que esos territorioa ya conseguían una autosuficiencia con sus propios productos.
Se agotaron muchas minas americanas. Como consecuencia de ello, la disminuciòn de metales preciosos recibidos en la metròpoli agravò la situaciòn de las finanzas públicas, que ya estaban muy debilitadas por los gastos de la corte y las constantes guerras. Ni el aumento los impuestos ni las constantes devaluciones de la moneda pudieron salvar a la Hacienda Real, que entrò en bancarrota varias veces.
LA CRISISDEL ANTIGUO RÉGIMEN
LA CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN
Carlos IV accedió al trono en 1788 e intento mantener la política reformista que había llevado a cabo Carlos III, con la que había conseguido estabilidad política y una relativa prosperidad económica. Prueba de ello fue la continuidad del ilustrado conde de Floridablanca al frente del gobierno.
La situación cambio pronto. Por una parte, el estallido de la Revolución Francesa provocó el temor de las clases dirigentes españolas. Aceptar el nuevo régimen instaurado en Francia, una monarquía constitucional, suponía poner en peligro los privilegios de la monarquía y la aristocracia en el resto de los Estados europeos. Por otra parte, también se iniciaron ciclos de epidemias y malas cosechas que desembocaron en crisis de subsistencia.
Además de por la fuerte crisis socioeconómica, el reinado de Carlos IV estuvo marcado por una mala política exterior que debilitó a España como potencia internacional y por una grave crisis de Estado que supondría el destronamiento del monarca y la invasión francesa del territorio peninsular en 1808.
A pesar de todo, la inestabilidad no desembocó en una revolución como la de 1789 en Francia, a causa del gran poder de la aristocracia y el clero, y la escasa fuerza de los grupos capaces de impulsar los cambios necesarios para transformar las estructuras del Antiguo Régimen.
Ante el miedo a que se extendiera la Revolución Francesa, Floridablanca llevo a cabo una fuerte política represiva. Cerró las fronteras y rompió las relaciones con Francia con la intención de frenar la entrada de propaganda revolucionaria; también censuró las publicaciones y frenó la aplicación de reformas. En realidad, sólo consiguió crear un clima de tensión y limitar las posibilidades de cambios en el Régimen Absolutista de Carlos IV.
El sucesor de Floridablanca, el conde de Aranda, intentó frenar las hostilidades hacia el nuevo régimen francés en virtud del pacto de familia establecido entre los Borbones de España y Francia. Pero la muerte del Rey francés Luis XVI en la guillotina (1793) y la instauración de una república en aquel país provocó que el gobierno de España,. Dirigido desde finales de 1792 por Manuel Godoy, se uniera a la coalición de monarquías absolutistas europeas que declararon la guerra a la Francia revolucionaria.
Este conflicto, llamado la guerra de Convección (1793-1795), afectó principalmente a las áreas fronterizas de Cataluña, Navarra y el País Vasco. Finalmente, los problemas internos de España y las derrotas militares obligaron a Godoy a firmar la Paz de Basilea (1795), por la que España recuperaba los territorios ocupados a cambio de la cesión de Santo Domingo y de concesiones comerciales a Francia.
Un año más tarde, Godoy firmó el Tratado de San Ildefonso con Francia, ante el constante peligro de invasión. En él se establecieron acuerdos de auxilio mutuo y se garantizó la integridad territorial de ambos países, aunque en realidad España quedó definitivamente subordinada a los intereses políticos franceses. La primera prueba de este hecho fue su implicación en una guerra contra el principal enemigo de Francia: Gran Bretaña (1797-1801), de la España salió derrotada.
Los gastos de la guerra y el bloqueo del comercio colonial llevado a cabo por los británicos agravaron la crisis económica.
La proclamación de Napoleón como emperador (1804) repercutió negativamente en la estabilidad política peninsular.
Desde 1803, España era un estado tributario de Francia y, en cumplimiento del Tratado de San Ildefonso, tuvo que participar en una nueva guerra contra Gran Bretaña (1804-1808). La intervención española terminó con la pérdida de la armada en Trafalgar (1805).
Esta derrota afectó profundamente al comercio español de ultramar y, como consecuencia de ella, descendieron los ingresos del Estado; también se vio perjudicada la industria española, debido al descenso de las exportaciones. Todo ello provocó un gran malestar social.
El malestar afectó a todos los estamentos. Las clases bajas sufrían una grave situación de miseria. El clero se vio perjudicado, en parte, por las medidas desamortizadoras que intentó aplicar Godoy para sufragar la deuda del estado. La aristocracia no aceptaba a Godoy a causa de sus orígenes sociales, de su condición de favorito de la reina María Luisa de Parma y de su política exterior, que había situado a España en el órbita de Francia.
Se creó, pues, una actitud hostil hacia Carlos IV y el Gobierno de Godoy, que tuvieron que enfrentarse a las conspiraciones que pretendían dar el trono al heredero, el futuro Fernando VII.
En este ambiente de crisis interna, Napoleón presionó, con el objetivo de conseguir el apoyo español para invadir Portugal, puesto que era una base importante y un aliado para combatir al Reino Unido. Con esta intención, se firmó el Tratado de Fontainebleau en 1807. En él se acordaba la conquista de Portugal y su división n tres zonas: el norte sería para compensar las pérdidas territoriales de los reyes de Etruria, el centro para los reyes de Portugal y el sur se convertiría en el principado de los Algarbes, destinado a Godoy. Pero la realidad fue que Napoleón utilizó el Tratado para invadir la Península.
Carlos IV accedió al trono en 1788 e intento mantener la política reformista que había llevado a cabo Carlos III, con la que había conseguido estabilidad política y una relativa prosperidad económica. Prueba de ello fue la continuidad del ilustrado conde de Floridablanca al frente del gobierno.
La situación cambio pronto. Por una parte, el estallido de la Revolución Francesa provocó el temor de las clases dirigentes españolas. Aceptar el nuevo régimen instaurado en Francia, una monarquía constitucional, suponía poner en peligro los privilegios de la monarquía y la aristocracia en el resto de los Estados europeos. Por otra parte, también se iniciaron ciclos de epidemias y malas cosechas que desembocaron en crisis de subsistencia.
Además de por la fuerte crisis socioeconómica, el reinado de Carlos IV estuvo marcado por una mala política exterior que debilitó a España como potencia internacional y por una grave crisis de Estado que supondría el destronamiento del monarca y la invasión francesa del territorio peninsular en 1808.
A pesar de todo, la inestabilidad no desembocó en una revolución como la de 1789 en Francia, a causa del gran poder de la aristocracia y el clero, y la escasa fuerza de los grupos capaces de impulsar los cambios necesarios para transformar las estructuras del Antiguo Régimen.
Ante el miedo a que se extendiera la Revolución Francesa, Floridablanca llevo a cabo una fuerte política represiva. Cerró las fronteras y rompió las relaciones con Francia con la intención de frenar la entrada de propaganda revolucionaria; también censuró las publicaciones y frenó la aplicación de reformas. En realidad, sólo consiguió crear un clima de tensión y limitar las posibilidades de cambios en el Régimen Absolutista de Carlos IV.
El sucesor de Floridablanca, el conde de Aranda, intentó frenar las hostilidades hacia el nuevo régimen francés en virtud del pacto de familia establecido entre los Borbones de España y Francia. Pero la muerte del Rey francés Luis XVI en la guillotina (1793) y la instauración de una república en aquel país provocó que el gobierno de España,. Dirigido desde finales de 1792 por Manuel Godoy, se uniera a la coalición de monarquías absolutistas europeas que declararon la guerra a la Francia revolucionaria.
Este conflicto, llamado la guerra de Convección (1793-1795), afectó principalmente a las áreas fronterizas de Cataluña, Navarra y el País Vasco. Finalmente, los problemas internos de España y las derrotas militares obligaron a Godoy a firmar la Paz de Basilea (1795), por la que España recuperaba los territorios ocupados a cambio de la cesión de Santo Domingo y de concesiones comerciales a Francia.
Un año más tarde, Godoy firmó el Tratado de San Ildefonso con Francia, ante el constante peligro de invasión. En él se establecieron acuerdos de auxilio mutuo y se garantizó la integridad territorial de ambos países, aunque en realidad España quedó definitivamente subordinada a los intereses políticos franceses. La primera prueba de este hecho fue su implicación en una guerra contra el principal enemigo de Francia: Gran Bretaña (1797-1801), de la España salió derrotada.
Los gastos de la guerra y el bloqueo del comercio colonial llevado a cabo por los británicos agravaron la crisis económica.
La proclamación de Napoleón como emperador (1804) repercutió negativamente en la estabilidad política peninsular.
Desde 1803, España era un estado tributario de Francia y, en cumplimiento del Tratado de San Ildefonso, tuvo que participar en una nueva guerra contra Gran Bretaña (1804-1808). La intervención española terminó con la pérdida de la armada en Trafalgar (1805).
Esta derrota afectó profundamente al comercio español de ultramar y, como consecuencia de ella, descendieron los ingresos del Estado; también se vio perjudicada la industria española, debido al descenso de las exportaciones. Todo ello provocó un gran malestar social.
El malestar afectó a todos los estamentos. Las clases bajas sufrían una grave situación de miseria. El clero se vio perjudicado, en parte, por las medidas desamortizadoras que intentó aplicar Godoy para sufragar la deuda del estado. La aristocracia no aceptaba a Godoy a causa de sus orígenes sociales, de su condición de favorito de la reina María Luisa de Parma y de su política exterior, que había situado a España en el órbita de Francia.
Se creó, pues, una actitud hostil hacia Carlos IV y el Gobierno de Godoy, que tuvieron que enfrentarse a las conspiraciones que pretendían dar el trono al heredero, el futuro Fernando VII.
En este ambiente de crisis interna, Napoleón presionó, con el objetivo de conseguir el apoyo español para invadir Portugal, puesto que era una base importante y un aliado para combatir al Reino Unido. Con esta intención, se firmó el Tratado de Fontainebleau en 1807. En él se acordaba la conquista de Portugal y su división n tres zonas: el norte sería para compensar las pérdidas territoriales de los reyes de Etruria, el centro para los reyes de Portugal y el sur se convertiría en el principado de los Algarbes, destinado a Godoy. Pero la realidad fue que Napoleón utilizó el Tratado para invadir la Península.
GEOHISTORIA: Las reformas econòmicas
Los Borbones aspiraban a una administraciòn eficaz para mejorar las condiciones de vida de sus súbditos. Se dedicaron a fomentar las las fuentes de riqueza del país y a aumentarla. Introdujeron nuevos impuestos para mejorar el tosoro púlico. Crearon la industria de la corona en forma de fábricas reales,que producían artículos de lujo, como vidrios,cerámicas y tapices.
Suprimieron las aduanas interiores de la península y mejoraron las vías de comunicaciòn del comercio con América,acabando así con el secular monopolio de la Casa de Contrataciòn de Sevilla y Cadiz.Sin embargo,se mantuvo la política comercial proteccionista con respecto a las demás potencias.Gracias a este decreto,los súbditos de la desaparecida Corona de Aragòn dejaron de tener prohibido el comercio con América,en el que los catalanes no tardarían en tener un importante papel.
En el terreno financiero,en 1782 se estableciò el Banco de San Carlos, antecedente del futuro Banco de Espaňa. En este período,apareciò la peseta, aunque no sería la moneda oficial del país hasta 1868. Para resolver los graves problemas de la agricultura, se aumentaron los terrenos de cultivo, se introdujeron nuevas plantas, como el maíz, y se realizaron imprtantes obras de regadío. También hubo unos tímidos intento de reformas agraria, pero no alteraron la propirdad de las tierras, que seguían en manos de los nobles y la Iglesia.
Suprimieron las aduanas interiores de la península y mejoraron las vías de comunicaciòn del comercio con América,acabando así con el secular monopolio de la Casa de Contrataciòn de Sevilla y Cadiz.Sin embargo,se mantuvo la política comercial proteccionista con respecto a las demás potencias.Gracias a este decreto,los súbditos de la desaparecida Corona de Aragòn dejaron de tener prohibido el comercio con América,en el que los catalanes no tardarían en tener un importante papel.
En el terreno financiero,en 1782 se estableciò el Banco de San Carlos, antecedente del futuro Banco de Espaňa. En este período,apareciò la peseta, aunque no sería la moneda oficial del país hasta 1868. Para resolver los graves problemas de la agricultura, se aumentaron los terrenos de cultivo, se introdujeron nuevas plantas, como el maíz, y se realizaron imprtantes obras de regadío. También hubo unos tímidos intento de reformas agraria, pero no alteraron la propirdad de las tierras, que seguían en manos de los nobles y la Iglesia.
GEOHISTORIA: Las reformas política
Tras la Guerra de Sucesiòn, la Corona espaňola perdiò todos sus dominios europeos, pero todavía pesería inmensos territorios americanos y seguía siendo una de las primeras potencias de Europa en el siglo XVIII. Libre del peso que representaban unos territorios dispersos y lejanos europeos, que le habían obligado a implicarse en continunas guerras continentales a lo largo de dos siglos, el país pudo atender a sus propios problemas en la península y en el imperio colonial.
La dinastía de los Borbones introdujo en Espaňa nuevas formas políticas e institucionales e importantes reformas frente a la monarquía de los Austrias. El modelo confederal de los Austrias era respetuoso con la organizaciòn política y las particularidades legislativas de cada territorio. Los Borbones imitaron a la Francia de Luis XIV para impone una monarquía abusoluta y un Estado centralista, basados en el fortalecimiento del poder real. En sus primeros aňos como rey de Espaňa, Felipe V con sus consejeros pusieron en marcha un proceso centralizador de la estructura del reino con la promulagaciòn de los Decretos de Nueva Planta. La Corona de Aragòn, que había apoyado al candidato Carlos de Austria, perdiò sus instituciones propias y sus privilegios regionales, se adaptò a las leyes de Castilla, y sus Cortes quedaron integradas en unas Cortes Generales.También tuvo que soportar un nuevo sistema fiscal que aumentò su contribuciòn a los ingresos del Estado, que hasta entonces habían recaído en un elevado porcentaje sobre Castilla. Los fueros del País Vasco y Navarra e mantuvieron, ya que habían apoyado a Felipe V durente la guerra s Sucesiòn.
Los Borbones también reformaron la adiministraciòn central consolidando el establecimiento de una monarquía absolua. Se suprimieron todos los Consejos, excepto el Consejo de Castilla, que se convirtiò en el gran òrgano asesor del rey. Se crearon las Secretarías de Despacho, antecedentes de los ministerios, que se encargaron de asuntos de Estado, de Guerra,de Hacienda,de Justicia e Indias. En 1787 se etableciò la Junta suprema de Estado,antecedente del Consejo de Ministerios.
Se estableciò un nuevo modelo de administraciòn territorial, basado en provincias. También se crearon los intendentes, funcionarios que servían como nexo entre el poder central y las provincias. Éstos controlaban y vigilaban los intereses de la monarquía ,especialmente la recaudaciòn de impuestos en las provincias. También fortalecieron el ejército. En cuanto a las relaciones de la Corona con la nobleza y la Iglesia,en gerenal,estas tuvieron un peso menor en el Estado borbònco,comparado con el reino de los Austrias.
La dinastía de los Borbones introdujo en Espaňa nuevas formas políticas e institucionales e importantes reformas frente a la monarquía de los Austrias. El modelo confederal de los Austrias era respetuoso con la organizaciòn política y las particularidades legislativas de cada territorio. Los Borbones imitaron a la Francia de Luis XIV para impone una monarquía abusoluta y un Estado centralista, basados en el fortalecimiento del poder real. En sus primeros aňos como rey de Espaňa, Felipe V con sus consejeros pusieron en marcha un proceso centralizador de la estructura del reino con la promulagaciòn de los Decretos de Nueva Planta. La Corona de Aragòn, que había apoyado al candidato Carlos de Austria, perdiò sus instituciones propias y sus privilegios regionales, se adaptò a las leyes de Castilla, y sus Cortes quedaron integradas en unas Cortes Generales.También tuvo que soportar un nuevo sistema fiscal que aumentò su contribuciòn a los ingresos del Estado, que hasta entonces habían recaído en un elevado porcentaje sobre Castilla. Los fueros del País Vasco y Navarra e mantuvieron, ya que habían apoyado a Felipe V durente la guerra s Sucesiòn.
Los Borbones también reformaron la adiministraciòn central consolidando el establecimiento de una monarquía absolua. Se suprimieron todos los Consejos, excepto el Consejo de Castilla, que se convirtiò en el gran òrgano asesor del rey. Se crearon las Secretarías de Despacho, antecedentes de los ministerios, que se encargaron de asuntos de Estado, de Guerra,de Hacienda,de Justicia e Indias. En 1787 se etableciò la Junta suprema de Estado,antecedente del Consejo de Ministerios.
Se estableciò un nuevo modelo de administraciòn territorial, basado en provincias. También se crearon los intendentes, funcionarios que servían como nexo entre el poder central y las provincias. Éstos controlaban y vigilaban los intereses de la monarquía ,especialmente la recaudaciòn de impuestos en las provincias. También fortalecieron el ejército. En cuanto a las relaciones de la Corona con la nobleza y la Iglesia,en gerenal,estas tuvieron un peso menor en el Estado borbònco,comparado con el reino de los Austrias.
lunes, 12 de diciembre de 2011
¿Se puede hablar de globalización durante la Edad Moderna?
Se
entiende por globalización como la creciente interdependencia entre países,
culturas y sociedades; la RAE define el término como la tendencia de los
mercados y de las empresas a extenderse, alcanzando una dimensión mundial que
supera las fronteras nacionales.
La
globalización no es un fenómeno que haya surgido en el siglo XX, éste ya
existía desde la última década del siglo XV; cuando las grandes potencias
atlánticas que serían en primera instancia España y Portugal y más tarde Gran
Bretaña, Francia y Holanda comenzaron la conquista de nuevos continentes.
Apareció
gracias a dos condiciones importantes que se dan en el siglo XV: el aumento de
la productividad del trabajo y un nuevo orden mundial global; si una de estas
condiciones no se producen es improbable que se dé el fenómeno de la globalización.
El
descubrimiento y la conquista de América fue el mayor acontecimiento de la
expansión ultramarina de los europeos en el siglo XV, la vinculación de estos
nuevos lugares con Europa propició grandes problemas como la aparición de
enfermedades y el sometimiento a la dominación imperial, y también se instaló
el esclavismo.
Esta
unificación entre Europa y América ha sido la que ha dado lugar a la creación
de una economía mundial, basada en el comercio internacional entre ambos
continentes incluyendo también Asia y África; la economía desde el siglo XVI
comenzó a estructurarse como una unidad mundial, de esta manera el
mercantilismo estaría al frente de este sistema mundial, que más tarde el
capitalismo consolidaría
Durante
este período todos los países tenían un gran afán expansionista, debido a éste
formaron grandes imperios; la teoría política y económica por la cual se regían
era el mercantilismo, este sistema sostenía que la riqueza e importancia del
país se basaba en su actividad comercial; esta teoría surgió a partir del
cierre comercial que había sufrido Europa en la Edad Media, en este momento el
comercio empezaba a ganar importancia como forma de obtener importantes
ganancias.
También
fue necesario realizar tratados entre las potencias coloniales debido a que
había tensiones entre éstas; en 1494 se firmó el Tratado de Tordesillas, primer
tratado global de la historia, España y Portugal se reparten los territorios
conquistados.
El
mercantilismo empieza a perder peso a partir del siglo XVIII, cuando la idea
económica y política que se impone es el capitalismo sistema en el cual el
capital es el valor fundamental de la economía, siendo los bienes de producción
y el dinero los que indican la riqueza del país.
Fuentes:
El transporte: aspectos y
tipología Escrito por B. Cendrero
y S. Truyols
Globalización,
reestructuración económica y cambios territoriales Escrito por Ryszard Rózga Luter
De Cristóbal Colón a Internet – Aldo Ferrer
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